La enfermedad de Parkinson es un disturbio neurovegetativo del sistema nervioso central que es causado por una disminución intensa de dopamina una sustancia química que actúa como un importante neurotransmisor. La dopamina auxilia en la realización de los movimientos voluntarios de nuestro cuerpo. Los movimientos musculares por ejemplo.

En la medida que los niveles de dopamina disminuyen la persona pierde parte del control motor, presentando temblores, rigidez y dificultades en los movimientos.

Muchos están siendo realizados buscando la cura o una interrupción en el avance da la enfermedad y evidencias publicadas en dos estudios recientes apuntan que el Parkinson puede ser una enfermedad autoinmune que comienza en el intestino y no en el cerebro.

El primer trabajo fue realizado a partir de registros de pacientes que fueron sometidos a la vagotomía, cirugía en la cual en nervio vago es retirado por completo. El nervio vago es parte de los nervios cefálicos saliendo del sistema nervioso central a la región abdominal conectando el cerebro al sistema digestivo además de interactuar en otros procesos como la frecuencia cardiaca.

A través del acompañamiento de pacientes a lo largo de 5 años, los científicos observaron y concluyeron que personas que tuvieron el nervio vago retirado por completo estaban 40% menos propensas a desarrollar la enfermedad de Parkinson

Además de ese resultado, testes realizados recientemente en ratones demostraron que la presencia de ciertas bacterias intestinales apunta para una mayor probabilidad en desarrollar Parkinson. Después de análisis y muchos estudios los científicos levantaron la hipótesis de que el Parkinson surge en los intestinos y está relacionado a un error genético durante el doblamiento de las proteínas intestinales que terminan migrando para el cerebro.

En otro estudio los científicos relataron que las células T que son de extrema importancia en el sistema inmunológico, atacan una proteína en el cerebro llamada Alfa-sinucleina e eso quiere decir que en la enfermedad de Parkinson el organismo identifica esa proteína cerebral como un agresor y la ataca para defender el organismo.

Ese tipo de reacción es el mismo encontrado en enfermedades autoinmunes como Lupus Eritematoso y Diabetes tipo 1. Los estudios fueron publicados en la revista Nature communicatiosn y son coordinados por el Dr David Sulzer, profesor de la Universidad de Columbia, USA.

Durante décadas, los neurobiólogos han pensado que las neuronas están protegidas de los ataques del sistema inmune, esto se debe, en parte, a que no muestran antígenos sobre sus superficies celulares. La mayoría de las células, cuando están infectados por virus o bacterias, muestran fragmentos de los microbios (antígenos) en su superficie externa. Cuando el sistema inmunitario reconoce a estos extraños antígenos, las células T atacan y matan a dichas células infectadas. Dado que los científicos pensaban que las neuronas no muestran antígenos, por tanto pensaban que las neuronas estaban exentas de ataques de las células T.

“Esa idea tenía sentido, ya que, excepto en raras circunstancias, nuestros cerebros no podrían crear neuronas nuevas para reponer las que morirían por el sistema inmune”, dice el Dr. Sulzer. “Pero, inesperadamente, encontramos que algunos tipos de neuronas pueden mostrar antígenos.”

Aunque que muchos científicos ya sospechasen que el Parkinson podría estar ligado a enfermedades autoinmunes esta es la primera vez que eso es evidenciado en estudios y experimentos.

Más estudios serán necesarios para que estos descubrimientos sean completamente entendidos y también interrelacionados.

El Parkinson es una condición compleja y solamente cuando los científicos sepan exactamente como el surge será posible bloquear la fuente para controlar e interrumpir la enfermedad.

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