Si bien en un comienzo la medicina griega se nutre del conocimiento mágico y vivencial de las culturas antiguas de Egipto y Mesopotamia, con el tiempo ella alcanza una visión naturalista y racionalista del cosmos y del hombre, que sitúa a la enfermedad como un concepto alejado de la magia y las supersticiones, dándole un tratamiento científico a su sanación.

En la Grecia Antigua, la enfermedad es, en esencia, una desviación de la norma, un desequilibrio, un alejamiento del mundo natural. Su cura pasa por un retorno a la naturaleza, pues el hombre es un animal naturalmente sano, utilizando para tal efecto, principalmente medicamentos naturistas.

La principal divinidad sanadora fue Asclepio (dios conocido por los romanos como Esculapio), representado por un bastón y una serpiente enrollada. Es considerado como el primer médico de oficio de la antigüedad griega. Antes de él la figura del médico como profesión no existía.

El tratamiento de las enfermedades se realizaba en los templos edificados a este dios, ubicados en lugares sanos, naturales, con abundante agua y fuentes minerales. Se realizaban rituales de ofrenda, dietas, baños, masajes y unciones, ejercicios gimnásticos y descanso. Además, su curación era complementada con remedios vegetales, como anises y frutos de cedros.

En aquel momento la medicina y farmacología no estaban separadas, siendo una sola la figura de médico y farmacéutico. De hecho, se sabe que existían boticas en la Antigua Grecia administradas por los ayudantes de los médicos, que participaban con éstos en la elaboración de los medicamentos. También existía la figura de auxiliar de la medicina que ejercía oficios relacionados con la farmacia como los rizótomos, que recogían y vendían las yerbas medicinales; los farmacópolos, vendedores de medicamentos compuestos y los ungüentarios, que aplicaban pomadas o ungüentos para sanar, por nombrar algunos.

 

La Revolución Médica y Farmacológica de Hipócrates

Con Hipócrates de Cos (460-377 a.C.), la medicina logró separarse de las especulaciones filosóficas y las supersticiones religiosas, proclamándose que ninguna enfermedad provenía de una causa sobrenatural. Desde su concepción, el cuerpo humano está conformado por cuatro humores fundamentales: sangre, flema, bilis amarilla y bilis negra; que corresponden a los cuatro elementos naturales: aire, tierra, agua y fuego. La enfermedad se debería a la desproporción o impureza de los humores, condición que naturalmente se debiera regular pues el cuerpo tiende a curarse a sí mismo. El médico, entonces, sólo debe observar el curso de la enfermedad para ayudar a la naturaleza si es necesario. Para esto se necesita realizar un estudio completo del hombre, aplicando la observación empírica y el razonamiento, y creando un cuerpo de doctrina en forma sistémica.

Hipócrates sistematizó los grupos de medicamentos, dividiéndolos en purgantes, narcóticos y febrífugos. Para prepararlos se utilizaban vegetales, minerales y sales inorgánicas, llegando a constituir numerosísimas formas farmacéuticas. En esta ciencia se destacaron, entre otros, Apolonio Mys, que escribió un tratado sobre los ungüentos; y Andreas de Caryota, autor de otro sobre Materia Médica.

El conjunto de conocimientos que abarcaba la medicina era tan amplio que se produjo su división en medicina como tal, cirugía y farmacéutica. Esta última pertenecía a un grupo que, prescindiendo  de todo sistema dogmático e ignorando la anatomía, apreciaban la enfermedad por los síntomas  y la combatían mediante medicamentos. Formaron la Escuela Empírica, con preparados complicadísimos, cuyos principales profesores fueron, Zofiro, Heraclio de Tarento y el poeta Nicandro, entre otros.

 

Divinidades

Asclepio

El dios Apolo encomendó al centauro Quirón la educación de su hijo Asclepio. Este, al aprender la medicina, no sólo quiso curar a los vivos, sino que trató de resucitar a los muertos mediante prácticas mágicas prohibidas en el Olimpo. Esto produjo el reclamo de Hades, dios del mundo de los muertos, a Zeus, pues su mundo se estaba quedando sin habitantes. Como castigo, Zeus fulminó a Asclepio con un rayo. En venganza, Apolo mató a los Cíclopes, artífices de los rayos del dios supremo.

Quirón

Arquero centauro hijo de Saturno. Los dioses le enseñaron diversas artes, entre ellas la medicina. Amigo de los hombres, les enseñaba lo aprendido en el oficio de la sanación. Un día Hércules alcanzó accidentalmente a Quirón con un dardo envenenado. Como era inmortal, el centauro estaba condenado a una agonía eterna. Para aliviarlo, Hércules se propuso encontrar a la Muerte. En su búsqueda halló a Prometeo, un Titán encadenado al Cáucaso por Zeus en castigo por haber dado el fuego a los hombres. Cada día un águila devoraría su hígado, que volvería a crecer, hasta que alguien aceptase morir en su lugar. Quirón ocupó su puesto y murió. Como recompensa por su trayectoria, Zeus ubicó a Quirón en los cielos como la constelación de Sagitario.

 

Fuentes: http://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/la-medicina-en-la-grecia-antigua_7023

http://bibliotecadigital.ilce.edu.mx/sites/ciencia/volumen3/ciencia3/154/html/sec_9.html

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